Celebración en honor a nuestro patrono: Un día de fe y fraternidad al estilo de San Luis Rey
Con gran entusiasmo y devoción, nuestra institución se vistió de fiesta para conmemorar el día de nuestro patrono, San Luis Rey. Fue una jornada muy especial dedicada a reflexionar sobre su legado, fortalecer nuestra fe y compartir en fraternidad, recordando los valores evangélicos que este gran santo nos invita a vivir a diario.
Los talentos al servicio de Dios
La festividad inició con una solemne y emotiva Eucaristía presidida por nuestro padre rector, Fray Antonio José Grisales Arias O.F.M., la cual contó con la participación activa de toda la comunidad educativa. Durante la sagrada homilía, el mensaje del Evangelio se centró en los talentos que, como verdaderos cristianos, estamos llamados a descubrir, cultivar y poner al servicio del prójimo, imitando la entrega desinteresada que siempre caracterizó a nuestro santo patrono.
La semilla de la fe en los más pequeños
Seguidamente, los niños de preescolar vivieron un momento de profunda reflexión y aprendizaje. Acompañados de sus docentes y bajo la afectuosa dirección de Fray Jorge Botero Pineda O.F.M., los más pequeños realizaron diversas actividades didácticas inspiradas en un hermoso cortometraje animado sobre la vida de San Luis.
Durante la reflexión, los niños descubrieron los momentos más trascendentales de la vida del monarca francés a través de este resumen de lo visto en el audiovisual:
- Una infancia marcada por la fe: Guiado por su madre, Blanca de Castilla, el rey Luis aprendió desde muy pequeño la inquebrantable convicción de preferir la muerte antes que cometer un pecado mortal.
- El “Rey de los pobres”: Se maravillaron al ver a un monarca compasivo que, lejos de aislarse en su castillo, visitaba hospitales, abrazaba a los leprosos y compartía su propia mesa con los mendigos, ganándose el cariño de su pueblo que lo llamaba “padre”.
- Constructor de la fe: El video les mostró cómo edificó la hermosa Sainte-Chapelle en París con un propósito divino y trascendental: custodiar la Corona de Espinas de Cristo.
- Un espíritu inquebrantable: Aprendieron que su fe lo impulsó a emprender las Cruzadas hacia Tierra Santa, y que incluso en la adversidad y al caer prisionero en Egipto, mantuvo su libertad espiritual consolando a sus tropas y cantando salmos a Dios en su celda.
- Una corona de servicio: La gran enseñanza final que se llevaron nuestros niños fue que la verdadera corona de San Luis no estaba forjada de oro o joyas terrenales, sino de profunda humildad, amor y vocación de servicio a los demás.
(Puedes ver el emotivo video utilizado en la actividad aquí: https://youtu.be/2ZZt6rnrHnw)
Un compartir fraterno en las aulas
Para culminar esta hermosa jornada festiva, durante las dos últimas horas de clase, los estudiantes de todas las secciones participaron de un ameno compartir en sus respectivas aulas. Este espacio permitió celebrar la alegría de la convivencia, amenizar la fecha y fortalecer los lazos de amistad y el espíritu de familia que nos caracteriza como institución.
Reflexión: El papel de San Luis Rey en el mundo católico de su época
San Luis Rey (Luis IX de Francia) no solo fue uno de los monarcas más importantes del siglo XIII, sino el arquetipo definitivo del gobernante cristiano, dejando una huella imborrable en la historia de la Iglesia Católica. En un tiempo marcado por los constantes conflictos de poder, la ambición territorial y la desconexión de la nobleza con el pueblo llano, Luis IX demostró al mundo que la política y la santidad pueden (y deben) ir de la mano.
Fue un fervoroso defensor de la cristiandad en Europa, liderando la Séptima y Octava Cruzada no por sed de conquista, sino impulsado por un amor genuino a Cristo y el deseo de proteger los Santos Lugares. Bajo su reinado, Francia experimentó un profundo florecimiento espiritual; al adquirir invaluables reliquias de la Pasión, transformó a París en la “segunda Jerusalén” y en el epicentro católico del continente.
Sin embargo, su aporte más grandioso a la fe de su época fue su testimonio vivo del Evangelio. Su incorruptible sentido de la justicia (resolviendo él mismo las disputas de los campesinos), su inmensa caridad para con los desvalidos y enfermos, y su espíritu de penitencia franciscana demostraron que la autoridad humana solo tiene sentido si se arrodilla ante el cielo. San Luis Rey nos sigue recordando hoy, con el mismo eco que resonaba en la Edad Media, que el verdadero poder reside siempre en el amor y el servicio.







