Reconstruyendo la Seguridad Emocional en Familia
El pasado jueves 3 de septiembre, se llevó a cabo la V Escuela de Padres, en nuestro colegio Franciscano San Luis Rey. En esta ocasión, el tema de formación fue “ RECONSTRUYENDO LA SEGURIDAD EMOCIONAL EN FAMILIA” con el propósito de brindar a los padres, un espacio de orientación con estrategias que permita reconocer y fortalecer la seguridad emocional de sí mismo y de todos los miembros de la familia, con el fin de proteger la salud mental después de la experiencia vivida el pasado 10 de agosto de 2026 . El tema fue orientado por la psicóloga Laura Stephanie Oliveros Valencia, especialista en Neuropsicología, quien nos compartió valiosas herramientas para gestionar de manera adecuada el impacto emocional que marca un sismo, en el entorno familiar.
Es normal sentir miedo: El sistema de alarma del cerebro
Después de vivir un evento impactante como un terremoto, es completamente normal que nuestras emociones sigan alteradas. Que un niño o adolescente sienta miedo, tenga el corazón acelerado, sobresaltos ante ruidos o alteraciones del sueño, no significa que tenga un trastorno psicológico. El cerebro simplemente está intentando protegerlos activando su sistema de alarma. Estas reacciones son frecuentes y, con el apoyo adecuado de la familia, disminuyen progresivamente.
¿Qué pasa en el cerebro de nuestros hijos y cómo podemos ayudar?
Para apoyarlos, es muy útil entender cómo funcionan ciertas áreas de su cerebro en estos momentos:
- La Amígdala (Nuestro detector de amenazas): Se vuelve muy sensible a estímulos que recuerdan el evento. Para ayudar, debemos validar su miedo, hablarles con calma y reducir drásticamente su exposición a noticias alarmantes.
- El Hipocampo (Nuestro archivo de recuerdos): Puede traer el recuerdo del sismo al presente. La mejor forma de apoyarlos es ubicarlos en el tiempo: «Eso ocurrió durante el terremoto; ahora estamos aquí y estamos seguros».
- La Corteza Prefrontal (Nuestro centro de control): Durante una crisis emocional intensa, esta parte del cerebro tiene dificultades para razonar. La regla de oro es: Primero regular (calmar la emoción acompañándolos o respirando juntos), después razonar (dar explicaciones lógicas sobre lo ocurrido).
Herramientas prácticas para volver a la calma
Las rutinas son una de las mejores intervenciones. Recuperar gradualmente los horarios de sueño, alimentación, escuela, juego y tiempo en familia le comunica al cerebro un mensaje vital: «Estamos recuperando nuestro día a día y estamos a salvo».
Además, puedes utilizar estas estrategias para ayudarles a regularse:
- Respiración lenta: Inspirar suavemente y exhalar de forma prolongada.
- Técnica de los 5 sentidos: Ayudarles a concentrarse en el presente nombrando 5 cosas que ven, 4 que pueden tocar, 3 que escuchan, 2 que huelen y 1 que pueden saborear.
- Contacto seguro: Ofrecer un abrazo (si el niño lo desea), tomarle la mano o simplemente permanecer cerca, acompañado de actividades tranquilas como dibujar o caminar.
El semáforo de la salud mental: ¿Cuándo preocuparnos?
Es importante observar cómo evolucionan sus reacciones utilizando esta guía:
- 🟢 VERDE (Recuperación): Continúa con sus actividades normales, duerme relativamente bien y, aunque aparece el miedo, logra calmarse.
- 🟡 AMARILLO (Necesita apoyo): Presenta miedo frecuente, problemas de sueño constantes, irritabilidad persistente, o necesidad excesiva de compañía.
- 🔴 ROJO (Buscar ayuda profesional): Muestra un malestar intenso que persiste, aislamiento marcado, crisis emocionales frecuentes o un deterioro notorio en su vida cotidiana. Cuando el miedo y la evitación se intensifican, es fundamental considerar una evaluación profesional.
La familia es donde comienza la vida y el amor nunca termina. Un acompañamiento empático y tranquilo desde casa es el primer paso para reconstruir la seguridad de nuestros estudiantes.




